Other Lives – Black Tables

Es sabido que todos tenemos que interpretar un rol, una máscara adaptativa, porque este mundo es hostil. El miedo construye un personaje, generalmente más duro y fuerte que nuestro verdadero yo. El problema ocurre cuando el verdadero yo intenta recuperar su lugar y desterrar al personaje. Hace menos de un mes cumplí 36, lo que para mí implicó asumir que ya había doblado la esquina hacia los 40. Muchísimas cosas cambiaron en este último mes, de ahí en parte mi silencio. Hubo un “pequeño” terremoto y el eje de mi mundo se movió de lugar, unos cuantos cientos de miles de kilómetros. Uno de estos días escribiré sobre esos cambios, o al menos sobre los que se puede escribir. Por ahora sólo diré que mi verdadero yo terminó su larguísima etapa de pupa, rompió el capullo, extendió sus alas y ahora está luchando por asumir la soberanía que siempre le correspondió. En el proceso muchas cosas se están rompiendo, y otras tantas que siempre estuvieron rotas se están sanando. El balance, a fin de cuentas, se carga a lo positivo.

No se confundan, sigo escuchando a Rammstein a diario, siguen siendo totalmente imprescindibles. Pero esta canción fue un regalo inesperado y hermoso que recibí el pasado viernes, y necesito ponerla en algún lado para no olvidarlo jamás.

Black Tables

When the whites of your eyes come through
You’ll see something new
With your body and mine raised up
It’s good to see you back home

When the life in your eyes wants black
Things return
You’ve come back
With your body and mine raised up
It’s good to see you once more

Turn black tables
And your turning black tables
And your making your head blur
Making your head blur
And your turning black tables
And your turning black tables
And your making your head blur
Making your head blur

—————————————————————–

Mesas negras

Cuando se pueda ver el blanco de tus ojos
Verás algo nuevo
Con tu cuerpo y el mío al fin de pie
Es bueno verte de vuelta en casa

Cuando la vida en tus ojos quiera oscuridad
Las cosas retornan
Has vuelto
Con tu cuerpo y el mío al fin de pie
Es bueno verte una vez más

Volteas mesas negras
Y volteas mesas negras
Y pones tu cabeza borrosa
Pones tu cabeza borrosa
Y volteas mesas negras
Y volteas mesas negras
Y pones tu cabeza borrosa
Pones tu cabeza borrosa

Rammstein – Frühling in Paris

(c) Rammstein.de

Anoche mi hijo de casi 7 años vino hasta mi habitación para “desearme una vida feliz”. Más temprano, le había limpiado y curado la herida resultante de un aplastón de su dedito índice en la puerta del auto, y como gratitud por lo bien que se sentía ahora, venía a desearme eso, que tuviera una vida feliz. Lo acompañé de vuelta hacia su cama, me acosté un ratito con él, y sostuvimos la siguiente conversación:

“Sabes por qué quiero que tengas una vida feliz, mamá? Porque tienes todo para ser feliz. Tienes a tus hijitos que te aman, tienes a alguien que te quiere y te cuida cuando estás enferma o cansada…”

“Quién, amor?”

“Yo, mamá!”

Quedé perpleja. Mi hijo había notado mi tristeza de los días anteriores y había ctoncluido que era irrelevante, porque yo ya tenía todo para ser feliz. TODO. Para ellos ese “todo” era su amor, su cuidado, su preocupación. Con qué cara puedo llegar yo y estar nostálgica porque el amor de pareja no llega?

Quizás no es lo mío. Quizás el amor de pareja no es para mí, quizás no tengo la paciencia ni el cuidado ni la disposición al autosacrificio que implica el amor. Quizás sencillamente me amo demasiado a mí misma como para rebajarme a las demandas de otro, esperando sin embargo que el otro se adapte a las mías. Quizás, queridos y queridas, el amor está ahí para todos, menos para mí. Pero créanme, traduciendo esta hermosa canción sobre la pérdida de tu virginidad con una hermosa parisienne… se me hace difícil renunciar del todo a la posibilidad de sentir, aunque sea por una última vez, el corazón revoloteando como mariposa encerrada en mi pecho.

Del disco “Liebe ist für alle da” (2009) la pieza más dulce que le he escuchado a Rammstein desde que se tomaron mi vida por asalto. Si el “Oh non, rien de rien” le suena, es parte de la canción más conocida de la gran Edith Piaf.

Frühling in Paris

Im lichtkleid kam sie auf mich zu
Ich weiß es noch wie Heut’:
Ich war so jung,
Hab’ mich geniert
Doch hab’ es nie bereut.

Sie rief mir Worte ins Gesicht,
Die zunge Lustgestreut;
Verstand nur ihre Sprache nicht;
Ich hab’ es nicht bereut.

Oh non rien de rien
Oh non je ne regrètte rien

Wenn ich ihre Haut verließ –
Der frühling blutet in Paris.

Ich kannte meinen Körper nicht
Den Anblick so gescheut
Sie hat ihn mir bei Licht gezeigt
Ich hab es nicht bereut

Die Lippen oft verkauft so weich
Und ewig sie berühren
Wenn ich ihren Mund verließ
Dann fing ich an zu frieren

Sie rief mir Worte ins Gesicht,
Die zunge Lustgestreut;
Verstand nur ihre Sprache nicht;
Ich hab’ es nicht bereut.

Oh non rien de rien
Oh non je ne regrètte rien

Wenn ich ihre Haut verließ –
Der frühling blutet in Paris.

Ein Flüstern fiel mir in den Schoß
Und führte feinen Klang
Hat viel geredet nichts gesagt
Und fühlte sich gut an

Sie rief mir Worte ins gesicht
Und hat sich Tief verbeugt
Verstand nur ihre Sprache nicht;
Ich hab’ es nicht bereut.

Oh non rien de rien
Oh non je ne regrètte rien

Wenn ich ihre Haut verließ –
Der frühling blutet in Paris.

—————————————————

Primavera en París

Con un vestido ligero ella se acercó a mí
Lo recuerdo aún como si fuese hoy:
Yo era tan joven,
me sentí avergonzado,
aunque nunca me he arrepentido.

Me habló mirándome a la cara,
la lengua le temblaba;
No entendí su lenguaje;
Nunca me he arrepentido.

Oh no, nada de nada
Oh no, no me arrepiento de nada

Cuando abandoné su piel
La primavera floreció en sangre* en París.

No conocía mi propio cuerpo
Tan asustado de lo que contemplaba
Ella me hizo verlo a la luz
Nunca me he arrepentido

Los labios que se vendían tan suaves
Para que todos tocaran…
Cuando abandoné su boca
Fue cuando comencé a sentir tanto frío

Me habló mirándome a la cara,
la lengua le temblaba;
No entendí su lenguaje;
Nunca me he arrepentido.

Oh no, nada de nada
Oh no, no me arrepiento de nada

Cuando abandoné su piel
La primavera floreció en sangre en París.

Un susurro me cayó en el regazo
Y dio paso a un suave sonido
No dije gran cosa
Y me hizo sentir tan bien

Me habló mirándome a la cara,
la lengua le temblaba;
No entendí su lenguaje;
Nunca me he arrepentido.

Oh no, nada de nada
Oh no, no me arrepiento de nada

Cuando abandoné su piel
La primavera floreció en sangre en París.

—-
*blutet = juego de palabras con “blütet”, floreció.

Hasta ahora

  • 118,324 visitas.
A %d blogueros les gusta esto: