Tolerancia

tengo abandonado el blog. lo lamento, han sido días intensos que no han dejado espacio suficiente. hay que vivir para poder escribir sobre lo vivido, no?

hoy se me cruzó esta cita de Oscar Wilde:

“La educación es una cosa admirable. Pero es bueno recordar de vez en cuando que nada que valga la pena saber puede ser enseñado.”

en menos de una semana mi consabida falta de respeto hacia las religiones me jugó en contra en tres oportunidades, con personas a las que estimo muchísimo. es cierto que los ateos, aunque nos jactemos de carecer de fanatismos religiosos, solemos ser a ratos más intolerantes que la mayoría. personalmente se me olvida que mis opiniones sobre los dioses, la religión y las instituciones eclesiásticas son eso, mis opiniones.

y es que tanto tiempo consumido en esgrimir argumentaciones racionales para los temas de fe te hace sentir como si realmente tuvieras la razón por sobre los demás. así, se puede llegar a olvidar la (objetividad), así entre paréntesis, de la que hablaba Maturana cuando afirmaba que por muy imparciales o “científicos” que parezcan los hechos, los observadores son siempre parciales. no digo con esto que yo no sienta que tengo razón en lo que sostengo, sino que debo recordar que los otros sienten lo mismo de sus propias opiniones.

la cita aquélla del buen Wilde me recordó que una de las cosas que nadie puede enseñarte es el tenue límite entre el sentido del humor y la burla. o entre el libre pensamiento y la intolerancia. nunca es tarde para aprender.

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