Rammstein – Bestrafe mich

Tengo que decirlo: me es imposible desligar esta canción de la noción de BDSM, aunque una vez traducida me queda claro que más bien hace alusión a la práctica Opus Deis de expiar los pecados con dolor. Alguien que cometió un pecado tan grande que necesita que lo castiguen tanto como para que ese pecado se haga pequeño. Pero al retumbar en mis oídos por primera vez, la sensación fue de una verdadera invitación al sadomasoquismo. Una con tarjeta de bordes dorados y un RSVP al que correría a confirmar mi asistencia. Tintes intencionales muy probablemente; se sabe que Till Lindemann siempre busca provocar y choquear a su público. Tengo que decir cuánto me enamora todo esto, o ya se entiende?

El video lo subí yo misma, al igual que la snapshot que acompaña estas palabras. Ambos provienen del DVD de 1998 “Live aus Berlin”, uno de los dos DVDs en vivo que ha editado la banda. Anoche acabo de bajar el segundo, Volkerball… Tenemos Rammstein para rato en este blog.

Letra y traducción hecha con una sonrisa de oreja a oreja, más abajo.

Bestrafe mich

Bestrafe mich
bestrafe mich
Stroh wird Gold
und Gold wird Stein
deine Grösse macht mich klein
du darfst mein Bestrafer sein, ja

Der Herrgott nimmt
der Herrgott gibt

Bestrafe mich
bestrafe mich
du meinst ja
und ich denk NEIN!
schliess mich ein in dein Gebet
bevor der Wind noch kälter weht

Deine Grösse macht mich klein
du darfst mein Bestrafer sein
du darfst mein Bestrafer sein

Deine Grösse macht mich klein
du darfst mein Bestrafer sein
du darfst mein Bestrafer sein
du darfst mein Bestrafer sein

Deine Grösse macht ihn klein
du wirst meine Strafe sein
Der Herrgott nimmt
der Herrgott gibt
doch gibt er nur dem
den er auch liebt…
Bestrafe mich

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Castígame

Castígame
Castígame
La paja se vuelve oro
y el oro se vuelve piedra
Tu tamaño me hace pequeño
Tú puedes ser mi castigador, sí

El Señor quita
El Señor da

Castígame
Castígame
Quieres decir que sí
y yo creo que NO!
Enciérrame en tus oraciones
antes de que el viento sople aún más frío

Tu tamaño me hace pequeño
Tú puedes ser mi castigador
Tú puedes ser mi castigador

Tu tamaño me hace pequeño
Tú puedes ser mi castigador
Tú puedes ser mi castigador
Tú puedes ser mi castigador

Tu tamaño lo hace pequeño
Tú te convertirás en mi castigo
El Señor quita
El Señor da
Pero también es el único
que a la vez da amor…
Castígame

Tolerancia

tengo abandonado el blog. lo lamento, han sido días intensos que no han dejado espacio suficiente. hay que vivir para poder escribir sobre lo vivido, no?

hoy se me cruzó esta cita de Oscar Wilde:

“La educación es una cosa admirable. Pero es bueno recordar de vez en cuando que nada que valga la pena saber puede ser enseñado.”

en menos de una semana mi consabida falta de respeto hacia las religiones me jugó en contra en tres oportunidades, con personas a las que estimo muchísimo. es cierto que los ateos, aunque nos jactemos de carecer de fanatismos religiosos, solemos ser a ratos más intolerantes que la mayoría. personalmente se me olvida que mis opiniones sobre los dioses, la religión y las instituciones eclesiásticas son eso, mis opiniones.

y es que tanto tiempo consumido en esgrimir argumentaciones racionales para los temas de fe te hace sentir como si realmente tuvieras la razón por sobre los demás. así, se puede llegar a olvidar la (objetividad), así entre paréntesis, de la que hablaba Maturana cuando afirmaba que por muy imparciales o “científicos” que parezcan los hechos, los observadores son siempre parciales. no digo con esto que yo no sienta que tengo razón en lo que sostengo, sino que debo recordar que los otros sienten lo mismo de sus propias opiniones.

la cita aquélla del buen Wilde me recordó que una de las cosas que nadie puede enseñarte es el tenue límite entre el sentido del humor y la burla. o entre el libre pensamiento y la intolerancia. nunca es tarde para aprender.

“No Existe Dios” – Penn Jillette

traducción de un ensayo leído en ThisIBelieve.org, escrito por Penn Jillette. sí, el tipo alto que habla en Penn & Teller, y que ha dado conferencias en Oxford y en el MIT. mantengo las mayúsculas del autor.

No Existe Dios

Creo en que no existe Dios. Estoy más allá del ateísmo. El ateísmo es no creer en Dios. No creer en Dios es fácil – no puedes probar una negativa, así que no hay trabajo que hacer. No puedes probar que no hay un elefante en el maletero de mi auto. ¿Estás seguro? ¿Qué tal ahora? Tal vez antes estaba escondiéndose. Mira de nuevo. ¿Ya te mencioné que mi definición personal y sincera de la palabra “elefante” incluye misterio, orden, bondad, amor y un neumático de repuesto?

Así que cualquiera con amor por la verdad fuera de sí mismo tiene que empezar sin ninguna creencia en Dios y luego buscar evidencia de Dios. Necesita buscar alguna evidencia objetiva de un poder sobrenatural. Toda la gente a la que le escribo e-mails a menudo están aún atascados en esta etapa de búsqueda. La parte del ateísmo es fácil.

Pero esta cosa de “This I Believe” (“En Esto Creo”) parece demandar algo más personal, algún salto de fe que lo ayude a uno a ver la vida desde arriba, algunas reglas por las cuales vivir. Así que yo digo: “En Esto Creo: Creo en que no existe Dios.”

Haber dado ese paso le da forma a cada momento de mi vida. No soy codicioso. Tengo amor, cielos azules, arcoiris y tarjetas Hallmark, y eso tiene que bastar. Tiene que bastar, pero es todo lo que hay en el mundo y todo lo que hay en el mundo es más que suficiente para mí. Parece grosero suplicarle a lo invisible por más. Es sólo que el amor de mi familia que me crió y la familia que estoy criando ahora es suficiente como para no necesitar el cielo. Me gané la enorme lotería genética y obtengo alegría cada día.

Creer en que no existe Dios significa que no puedo en realidad ser perdonado excepto por amabilidad y por recuerdos defectuosos. Eso es bueno; me hace querer ser más considerado. Tengo que intentar tratar bien a la gente la primera vez.

Creer en que no existe Dios me impide ser excesivamente egocéntrico. Puedo leer ideas de todas las diferentes personas de todas las diferentes culturas. Sin Dios, podemos estar de acuerdo sobre la realidad, y yo puedo seguir aprendiendo en dónde me equivoco. Todos podemos seguir ajustándonos, de modo que podamos comunicarnos de verdad. No ando en círculos donde la gente dice: “Tengo fe, creo esto en mi corazón y nada de lo que puedas decir o hacer puede remecer mi fe.” Ésa es sólo una muy antigua forma religiosa de decir: “cállate,” o otra palabra que a la FCC le gusta menos. Pero toda obscenidad resulta ser menos insultante que: “Como me formaron y mi amigo imaginario significan más para mí que cualquier cosa que puedas decir o hacer alguna vez.” De modo que creer en que no existe Dios permite que prueben que estoy equivocado y eso es siempre divertido. Significa que estoy aprendiendo algo.

Creer en que no existe Dios significa que el sufrimiento que he visto en mi familia, y de hecho todo el sufrimiento en el mundo, no es causado por una fuerza omnisciente, omnipresente y omnipotente que no se molesta en ayudar o que sólo nos está probando, sino más bien es algo con lo que todos podemos ayudar a los otros en el futuro. Ningún Dios significa la posibilidad de menos sufrimiento en el futuro.

Creer en que no existe Dios me da más espacio para la creencia en la familia, las personas, el amor, la verdad, la belleza, el sexo, la gelatina y todas las otras que sí puedo probar y que hacen de esta vida la mejor vida que se puede tener.

Hasta ahora

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